La economía social y solidaria no involucra solo algunas actividades económicas o algunos sectores de la población, sino que incluye una diversidad de experiencias que provienen de la producción sana, la intermediación solidaria, el consumo responsable, el turismo comunitario, las finanzas populares y solidarias, la vivienda solidaria, el posconsumo, el comercio justo, entre otras, que generan importantes aportes económicos al país y construyen sociedad, menciona Carranza. Es un movimiento social y económico que ha sido parte de nuestro desarrollo como país por más de 100 años.
Si bien es cierto el concepto de economía social es reciente, sin embargo su existencia en prácticas y modelos empresariales es de muy larga data. Este movimiento ha permeado con sus aportes las distintas esferas productivas y regionales, como una respuesta de las comunidades para organizarse e involucrarse en la vida económica y la movilidad social, cuando el Gobierno y el sector privado tradicional no cubrieron las necesidades socioeconómicas en los territorios y de las personas trabajadoras en los centros de trabajo.
Esta modelo ha dejado de lado, poco a poco, la ética y las necesidades del colectivo humano, así como el desarrollo humano sostenible, económica, social y cultural, oponiéndose, indirectamente, al progreso colectivo y beneficiando solo a ciertos sectores.
Debido a esto, no solo Costa Rica, sino el mundo se une cada vez más a la injusticia y desigualdad.
Según Askunze, la economía solidaria representa una
alternativa que reivindica la economía como medio, y no como fin, al servicio
del desarrollo personal y comunitario, como instrumento que contribuya a la
mejora de la calidad de vida de las personas y de su entorno social.
La economía solidaria vendría siendo, entonces, un sistema o modelo que colisiona directamente con el modelo principal actual, buscando que las personas logren alcanzar sus necesidades y de esta manera se exploten las capacidades y se encuentre una retribución equitativa en el ámbito colectivo.
Por este medio se busca la implementación de la colectividad por encima de la competencia dando valor y poder a la democracia en la toma de decisiones, y envolviendo la generación de riquezas y las financias en la ética. Además de reforzar la innovación pero enfocada al desarrollo local favoreciendo todas las partes.
La economía social solidaria es un movimiento que lleva años implementándose y tomando fuerza y que cada vez logra un reconocimiento mayor.
Esta fijación de un proyecto económico enfocado en mejorar la calidad de vida de las personas por encima del beneficio económico simple o aislado es lo que contribuye con un desarrollo integral comunitario, donde no predomina el enriquecimiento de ciertos sectores dejando de lado otros que se ven afectados, sino que se favorece el progreso generalizado y con esto el desarrollo positivo de cada comunidad sin excepciones.
Para más información sobre economía solidaria y desarrollo comunal en Costa Rica:
https://www.larepublica.net/noticia/la-economia-social-solidaria-en-tiempos-de-covid-19
https://www.youtube.com/watch?v=YjDO8mYq9-A
Referencias:
1. Carranza C, Martínez A. Desafíos de la economía solidaria y comunitaria. Acercamientos conceptuales desde las experiencias. Universidad Central del Ecuador. 2020. Disponible en: https://www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2020/09/Noticia-02-Economi%CC%81a-social-solidaria.pdf
2. Rodríguez M, Aguilar L, Rodríguez M. Política pública de economía social solidaria. 2021. Disponible en: https://www.mtss.go.cr/elministerio/despacho/politica_ESS.pdf
3. Askunze C. Economía Solidaria. REAS Euskadi. Disponible en: https://www.economiasolidaria.org/sites/default/files/ecosol_dic_ed.pdf

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